martes, 26 de agosto de 2014

Feria de Málaga

Tengo que pediros disculpas porque hace más de un mes que no escribo. Aunque en mi defensa tengo que decir que estamos en agosto y todo el mundo tiene derecho a vacaciones. Así que aunque sea por sólo un mes podríais buscar las risas por vuestra cuenta. Sí, ya lo sé, que a lo mejor por ahí os salen gratis…


Los dos principales motivos por los que me decidido a escribiros finalmente han sido: primero, porque mis amigos y seguidores Dani, Fran y Ani en la última reunión de amigos que tuvimos me preguntaron qué pasaba con mi blog que hacía mucho que no escribía, a lo que yo me pregunté:
-¿pero hay quien se daría cuenta si dejara de escribir? Son el tipo de cosas que animan a seguir; y en segundo lugar, porque como bien he dicho antes estamos en agosto y no se me ocurre mejor momento para hablar de la Feria de Málaga.


Paro hacerlo de forma ordenada empecemos por el principio. La feria de Málaga comienza siempre con el pregón y los fuegos artificiales, por lo que algunos días antes  del comienzo de la feria uno de los temas de conversación entre los grupos de amigos de los malagueños es sobre si el pregonero o el cantante o grupo que cantará en la playa de la Malagueta después de dichos fuegos son de su agrado o no.



Esa noche parece que todos los malagueños tenemos la misma idea y vamos a la playa a ver los fuegos. Así que se hace casi imposible coger un autobús sin ser más espabilado que el resto y subir pronto porque si no el autobús se irá sin ti. Como me gustaría que este blog llegara lo más lejos posible y pudiera ayudar a todo aquel que quiera venir a nuestra feria, voy a daros las indicaciones adecuadas, pero no os preocupéis, no tiene pérdida. Sólo tenéis que coger un autobús que os deje en el parque - No es que sólo haya uno en Málaga, es que se llama así- bajaros y caminar en la misma dirección en la que va todo el mundo.


Si queréis ver a tantos malagueños caminando en la misma dirección sólo podéis hacerlo dos veces al año; una esa, creo que más numerosa; y la otra la promesa del Cautivo en Semana Santa, pero eso lo dejo para otra entrada… Y para volver hacéis lo mismo, esperáis que acabe el concierto y os marcháis siguiendo a la multitud que intenta llegar a casa  antes de que se acaben los autobuses. Sí, mis queridos lectores, hay dos temas que los malagueños debatimos cada año como si la fiesta y el desorden venidero nos impidiera recordar la conclusión a la que llegamos el año anterior. Y son a que hora sale el último autobús y si esa misma noche ya está el recinto ferial -o lo que que se llama el Real de la feria- encendido o hay que esperar al día siguiente.

Como he dicho antes, me gustaría poder ayudaros, pero soy malagueña y llevo muchos años yendo a la playa a ver los fuegos y sin saber a qué hora hay que llegar para coger mesa en los bares que hay junto a la playa en esa noche, porque nunca he visto una mesa vacía. Lo más factible esa noche si queréis cenar por la zona es ir al Burger King que hay junto a la playa y lo cierto es que la cola es tan larga que no sé si podréis comer antes de que empiecen los fuegos artificiales. Así que lo más apropiado es que os llevéis la comida o comer en casa y dejar lo de la bebida a la aventura de pelearte con el resto de los malagueños para comprarla junto al hielo antes de que se acabe. Espero que no estéis estresados porque queda mucha feria por delante y la fiesta no ha hecho nada más que empezar…


Ha comenzado la feria y quedan más de 8 días de fiesta ininterrumpida. Desde siempre la feria se ha dividido claramente en feria de día, celebrada en el centro de la ciudad, y feria de noche, celebrada en el Real de la feria. Pero de unos años a esta parte se ha querido trasladar la feria de día también al Real, cosa que en principio parecía factible y hasta razonable, pero razonar con toda una ciudad deseosa de fiesta es imposible, lo que ha acabado provocando que haya gente en el Real de la feria durante el día pero también en el centro e incluso también en la playa. Lo que deja completamente muertos los barrios de la ciudad, y digo bien muertos, porque si encuentras a alguien será un malagueño durmiendo a horas inapropiadas o tomando café también a horas inapropiadas, pero seguro que más cargado de lo normal, pues si un malagueño es de nube en feria tomará un corto, si es de corto tomará un sombra y si es de sombra tomará mitad, y así sucesivamente. Creo que por eso en Málaga le ponemos nombre al café, pero eso es sólo una teoría.


En el Real de la feria puedes subirte en las atracciones  o lo que lo malagueños llamamos carricoches, a no ser que dicha atracción sea para niños pequeños, en ese caso se llaman cacharritos.

Cuando eres pequeño te pasas la feria alucinando con los carricohes, pero tu padre solo te deja montarte en uno como mucho, cada noche que vas a la feria. Así que tienes que elegirlo bien, pero no te preocupes que al bajarte te das cuenta de que has errado en tu elección. Aún te queda la última noche de feria en la que los carrichoches valen la mitad y tu padre te ha prometido que esa noche te va llevar a la feria, lo que en tu mente se traduce por “Me voy a hartar“, lo que en este caso podría traducirse al castellano por “voy a subirme tantas veces como quiera hasta quedar harto”. Pero si nos paramos a pensar todo eso, se nos pasan de largo la casa del terror, el látigo o el barco vikingo, bueno, quizás ,el barco vikingo no porque es una atracción que cuando eres pequeño te parece enorme.

Entre las cosas típicas de la feria podemos encontrar la noria, el sombrero estilo El Barrio y el del cartojal, los verdiales, y aquella lista de canciones de pachangueo que ponen en la mayoría de los bares del centro, que en contra de lo que podáis pensar todos los que no sois malagueños no son sevillanas, aunque alguna se cuela en la lista, que sería más o menos la siguiente: El Barrio, Sarandonga, alguna de Rosario Flores que normalmente va justo detrás de Sarandonga, la de Bisbal de ese año, la de Shakira de ese año, “Clavado en un bar” de Maná, Los Delinqüentes (yo apostaría por ”La primavera trompetera” y “Cuando huelen los naranjos”) y, por supuesto, “Para hacer bien el amor hay que venir al sur”, pero con esto no quiero decir que sean las únicas canciones que escuchamos en feria o que nos guste esto a todos los malagueños, significa que siempre están como la canción del verano de cada año que todos los malagueños sabemos que lo vamos escuchar muchísimo en la feria nos guste o no. Y sí, también podéis escuchar sevillanas en las casetas del Real donde hacen el agosto, y nunca mejor dicho, las orquestillas que cantan en las casetas de las peñas y donde las señoras mayores lo dan todo como si no les doliera nada.


Ahora un consejo para todos. Si estáis en la feria rodeados de mucha gente y suena ”Follow the leader” o la gente comienza a decir aquello de “sevillano el que no bote”,  tú sigue a la masa, es por tu seguridad, da igual si estás de camino al baño o ibas a pedir algo a la barra, aplázalo para después.

Pero no puedo irme sin hablaros del Cartojal, esa bebida que ha traicionado a muchos malagueños porque entra muy bien cuando está muy fresquito, pero tiene bastante graduación y unido a un día de mucho calor y terral, que es un viento muy caliente que solo podrás disfrutar en Málaga y al que nosotros llamamos “terrá”, puede ser muy traicionero, así que cuidado con él. Aunque en su defensa tengo que decir que es la botella que se le lleva a cualquier malagueño cuando está fuera y se ha perdido la feria para arrancarle una sonrisa.


Por último quiero deciros que hay dos variables que están íntimamente relacionadas en la feria y son la edad y el número de veces que puedes ir a la feria de día y a la de por la noche en el Real sin parar en casa, o parando solo para cambiarte. Yo que ya tengo una edad, este año solo he podido hacerlo una vez. Ahí va otro consejo para que podáis hacerlo: el truco está en no sentarse porque si después de la ducha te sientas, el cuerpo te pedirá cama.

Aunque la feria es una fiesta histórica también ha evolucionado con el tiempo porque ahora nos deja la redes sociales de los malagueños llenas de fotos que en el momento, con el calor, la gente y el alcohol parecen buenas, pero luego no lo son tanto. ¡Así que mucha precaución!



domingo, 13 de julio de 2014

La tecnología la inventó el diablo.




Al principio creíamos que existía solo para hacérnoslo todo más fácil, pero creo que hoy puedo afirmar que más bien la inventó el diablo y es un castigo. LLevo un tiempo analizando lo que ha hecho la tecnología en nuestras vidas, aunque solo la he podido analizar durante mi corta existencia y ella ya estaba aquí cuando llegué y se quedará eternamente, porque bicho malo nunca muere. Y finalmente he llegado a la conclusión de que la tecnología es una condena.


Fue introducida poco a poco en nuestras vidas para que pensáramos que era inofensiva. Lo primero que yo recuerdo es el spectrum. Me gustaba porque era muy niña pero el ruido que hacía al cargar debería haberme dado la pista de que era cosa del diablo.


Luego llegaron ordenadores más sofisticados, los llamados ordenadores de mesa. Creo que lo llamaban así porque cuando ponías uno te quedabas sin mesa. Creíamos que  la solución estaba en los portátiles, hasta que tuvimos que usar sus ratones. Ahí empecé a darme cuenta de que algo estaba ocurriendo. ¿Quién ha inventado eso? Sin duda quería reírse de nosotros.


Pero aún quedaba la revolución de internet. Primero lo tuvimos a ratitos pero luego nos hicimos dependientes y cuando nos quedamos sin conexión sufrimos. Además, decíamos que lo queríamos para estudiar pero también sabemos que era mucha tentación. Pero cuando creíamos que no podía ser peor llegó el wifi y su respectiva contraseña que es muy larga con letras y números sin sentido que no puedes ver porque lo que aparece en realidad son unos puntitos, supuestamente para que nadie pueda usar tu conexión. Pero vamos a ver, si es capaz de copiarla a la primera sin equivocarse que se conecte no me importa, pero que se pase por casa para echarme una mano que yo no puedo.




¿Por qué quiere el diablo que nos registremos en todo? Para que luego suframos con aquello de usuario y contraseña no coincide después de unos segundos de incertidumbre en los que tú empiezas a intuir que eso no irá bien. Por cierto, para seguir este blog no hay que registrarse solo seguir mi página de face.


Hablando de redes sociales y móviles, ¿por qué hay que contarlo todo? Y te sientes tan indefenso cuando te resistes a pagar en Whatssap con la esperanza de que tus amigos hagan lo mismo... pero se te queda una cara de tonto cuando ellos pagan y tú sigues fuera de los grupos sin enterarte de nada... Aunque una vez pasado el mono inicial sientes alivio, hasta que vuelves a caer en la tentación, claro está.


Y si hablamos de consolas, el diablo quería deteriorar la relación que tenías con tu madre que era quien te prohibía jugar a todas horas. Pero tu madre puede más que el diablo.


Pero cuando usamos el ordenador para trabajar y se queda pillado, la solución es Alt cont sub y finalizar tarea. ¿Finalizar tarea? ¿Eso es coña? Si yo quiero finalizar la tarea, ¡pero tiene pinta de que voy a tener que empezar de nuevo! ¿Por qué el Windows a prueba de fallos es lo menos fiable del mundo? Nos parecía bueno que no tuviéramos que hacer los trabajos a mano y aquello de copiar y pegar, hasta que perdimos la información de algún trabajo. Pensadlo un poco, es como si aquella excusa de mi perro se ha comido el trabajo fuera cierta. ¡Qué horror!


Menos mal que en el mundo hay unos seres divinos, que son aquellos expertos en la materia que siempre te ayudan, los que te copiaban los CD de música antiguamente. Eran los primeros en descargar cosas para todos, te formateaban el ordenador, etc. Todos tenemos uno relativamente cerca. En mi caso bien cerca…. es mi hermano, aunque a veces me cueste creerlo porque sí, lo habéis adivinado, me llevo muy mal con los ordenadores a pesar de tener un blog, pero como sabéis, eso es cosa del diablo.


Espero que en el infierno al menos haya wifi gratis... ¡pero sin contraseña!




















































martes, 17 de junio de 2014

Blog Hop Project

Aquí está mi actualización de blog para “Hop Project”. Sé que es tarde y mal, pero más vale tarde que nunca. Sobre todo porque si no lo hago sería como fallar a mi amigo Ricardo, autor de"El rincón del profesor de ELE" que quiso contar conmigo en esta iniciativa de “Blog Hop Project”. Y digo mal porque cada participante debe nombrar a tres blogueros más para que continúen con esta cadena. y yo no voy a hacerlo.


Es que no he tenido nada de tiempo.  Dije que no escribiría este mes, incluso os dejé un video como recompesa Cecilia  Pero sentía que debía sacar tiempo para contestar a las preguntas. Aunque he de reconocer que el hecho de quedarme fuera de casa sin llaves esperado que llegue alguien de la familia con un móvil en la mano ha ayudado bastante….


¿Sobre qué escribes actualmente?


Ufff. Qué pregunta. La verdad es que de mí, aunque sea indirectamente, porque intento trasladar mi vida cotidiana, o quizás la de todos a este blog. Pero siempre desde la perspectiva del humor pues lo cierto es que es casi de la única forma en que sé mirar la vida, para bien o para mal.


¿En qué difiere mi escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?


Para ser sincera no leo otros blog de humor, pero seguramente habrá muchos. Creo que lo que me diferencia de otros precisamente es que siempre cuento cosas muy mías, cosas que me han pasado, cosas que pasan a mi alrededor, o simplemente conclusiones mías sobre cualquier materia que pueda trasladar a mis lectores pero siempre en clave de humor. Por eso siempre me enrojece un poco el hecho de que me pongáis cara.


¿Por qué escribo lo que escribo?


No sé, simplemente un día me animaron, pensé un poco y salió y ahora no puedo parar. He descubierto que es muy bueno como válvula de escape o simple entretenimiento.  Más tarde también descubrí la satisfacción que produce que alguien te diga, de alguna manera, que pasó un buen rato con tu blog. porque es como regalar un pequeño rato de felicidad.


¿Cómo es mi proceso de escritura?


Tan desordenada como yo. Y lo soy mucho. Normalmente la idea surge inspirada por algo, algún comentario jocoso que digo, creyendo que solo me hará gracia a mí y descubro que la gente se ríe y entonces pienso  que podría desarrollar más ese tema. Otras veces ocurre justo lo contrario. Surge una idea en mi cabeza y  creo que puede ser divertida pero cuando la pongo a prueba ante los demás para ver si  vosotros pensaríais lo mismo, veo que no os parece divertido y la descarto.


Normalmente aquella idea primitiva pasa varios días en mi cabeza, y en esos ”momentitos” del día van tomando forma, por ejemplo en la bici del Gym cuando voy en horas muy solitarias, cuando espero algo o a alguien. No suelo apuntar nada, cuando ya hay varias cosas sobre esa idea en mi cabeza me siento en el ordenador y sale solo…. He aprendido que cuanto más rápido fluyen las cosas más éxito tiene esa entrada.


Eso es todo. Sí, he faltado a mi palabra cuando dije no escribiría este mes pero ha sido para poder agradecer a Ricardo todo lo que me ayuda con el blog.

No os preocupéis, sé que os debo algo de humor. Yo también lo echo de menos.

sábado, 3 de mayo de 2014

Que no te cuenten cuentos

¿Os habéis parado a pensar que pasaría si los cuentos o películas infantiles fueran ciertos? ¿Cómo serían? Yo sí.


Para empezar, a Caperucita Roja la tendrían maltratada en el colegio por llevar siempre la misma ropa y tendría las rodillas llenas de cicatrices de caerse en el bosque, a pesar de que su madre le había dicho que no tirara por el bosque y fuera por otro camino aunque fuera más largo.


Hasta que desapareciese al igual que su abuelita y empapelaran el país con sus caras. Saldrían en todos los telediarios pero donde antes te enterarías de la noticia sería en face, con un mensaje pidiendo que compartas. Pero la verdadera culpa la tendría la abuela que no habría mirado por la mirilla, como mucho habría preguntado ¿quién es?, entre otras cosas porque la mirilla está muy alta para ella.


Peter Pan era hippe y fumaba por eso creía que volaba y veía a Campanilla o quizás era wendy la que estaba fumada, pero lo que está claro es que alguien fumaba ahí.


Si nos hubiera crecido la nariz cada vez que mentíamos porque no queríamos ir a la escuela, como a Pinocho, más de uno tendría unas orejas de burro y una nariz horrible. Podremos saber quién acabó la ESO solo con ver la nariz. Imaginaos los talleres esos de empleo llenos de narigudos...


¿Qué me decís de Toy Story? Si los juguetes podían moverse solos ya podrían recogerse solos, yo creo que eso lo hemos soñado todos los niños alguna vez. ¡Y además nos habría ahorrado algún castigo!
Rapunsel en Enredados se pasa la vida encerrada en una torre y después se va con un ladronzuelo y sus padres lo aceptan. ¡Pero si es una princesa! Espera.... esto sí es creíble...


Si la historia de la Sirenita fuera cierta, Sebastián sería gay y ambos comentarían  lo guapo que era príncipe, a no ser que ella fuera presentadora del telediario, en cuyo caso lo guardaría en secreto.


La Bella y la Bestia, en la vida real ocurre todos los días, pero no exactamente así… Lo explico, Bella se fija en un chico también bello pero malote que no le conviene, y se lo cuenta todo a su amigo no tan malote y que para ella es la Bestia y al que le llora cuando el bello hace el capullo. Con el paso del tiempo Bella deja de ver en el bello tantos encantos y comienza a ver en la bestia nuevos encantos. Y finalmente la bestia, que no lo era tanto, se queda con la bella.


Y qué me decís de Ricitos de Oro. Entra alguien en tu casa, se acuesta en tu cama y se come tu comida y aquí no ha pasado nada. Eso no tiene lógica, que entren en tu casa te sienta mal pero vale, que se acuesten en tu cama, eso ya me molesta más, pero cualquiera que me conozca sabe que mi comida es intocable.


Al igual que Blancanieves, otra que tal baila. Entra en la casa de los 7 enanitos y ¿aquí no pasa nada? ¿Pero qué le pasa a estas princesas? Menos mal que a los miembros de nuestra Casa Real no les da por entrar en nuestras casas, porque yo no me fiaria mucho.

Espero no haber destrozado la infancia de nadie.



Ilustración: Francisco Vega

jueves, 27 de marzo de 2014

Los 30 años

Quedándome mes y poco para llegar a los 30 y rodeada ya de muchos treintañeros ha llegado la hora de reflexionar y hacer balance de las cosas buenas de tener treinta o más.


Es la justa edad para comenzar a decir esa frase tan famosa de “la juventud de ahora, ya no es como la de antes”. y la edad justa de seguir sintiéndote joven y a la vez que agradeces que hayan pasado los años y si no crees lo que digo prueba a ver fotos de hace 15 años  y me darás la razón. Gracias que en el aquel entonces no había redes sociales.


Hemos vivido parte de nuestra vida sin teléfono móvil e internet las 24 horas al día, así que tenemos la certeza de que se puede vivir sin ello.
Solo los mayores de 30 sabemos valorar la música en estéreo, pues lo menores de esa edad no la han oído de otra forma.
Solo los mayores de 30 podemos valorar lo que significa estrenar una bici porque quizás seamos la última generación que ha heredado una.
Somos la última generación que ha visto a su madre hacer palomitas en una sartén al igual que somos la última generación que sabe que hay que tener mucho cuidado para apagar el fuego a tiempo cuando se calienta la leche en un cacillo, pues en aquel entonces no todo el mundo tenía microondas y cuando empezaban a proliferar las madres decían aquello de “ No calientes la leche en el micro que es malo”. Se ve que ya se ha cansado de limpiar la leche que salía del castillo cuando hervía demasiado y no le importa que muramos un poco antes.



Somos una generación especialmente preparada para afrontar la muerte, pues de bien pequeños sufrimos la pérdida de Chanquete, cuando podía  haberla dejado en la dura despedida de final de verano.
Es la edad en que tu madre te trata como un niño solo a veces.
Con 30 o más valoras de verdad una comida con tus hermanos y tus padres, pues eso ya no ocurre todos los días de la semana.
Los mayores de 30 hemos oído cantar a Shakira cuando se le entendía lo que contaba.


Puedes tener amigos 10 años menores que tú pero también amigos con 10 años más  que tú. El tema de los amigos es muy importante. Tienes muchos más conocidos que antes pero muchos menos amigos, pero no lo interpretéis mal, esto no es malo, simplemente te has vuelto más selecto, ahora sabes diferenciar un amigo de un conocido  por muy divertido que este sea .La vida te lo enseñó.


Tu entorno no es tan reducido como cuando tenías 20, lo cual tiene sus ventajas, porque por ejemplo la expareja de tu pareja no está en tu clase, no es de tu instituto, no tenéis amigos en común y no vive en tu barrio.


Solo los mayores de 30 podemos decir eso de “todos los políticos son iguales” pues ya hemos visto gobernar a todos los políticos con todas las tendencias con edad suficiente para criticar sus políticas.


Las salidas nocturnas se reducen a los eventos concretos como fiestas, ferias, cumpleaños o cuando estás de bajón porque te ha sucedido algo. Para pasar tu pena te tomas algo pero como hace mucho que no bebes nada que lleve alcohol, exceptuando la cerveza, la que por cierto no sabes por qué pero antes no te gustaba, te tomas 2 tonterías y a la mañana siguiente tienes una resaca terrible.


Pero lo que mejor te puede pasar cuando sales es justo lo que antes no soportabas, que te pidan el carnet porque no creen que tienes la edad adecuada para entrar en el bar.


Pero no todo es bueno, somos la única generación que tiene que sufrir la crisis de los 30 y la crisis económica a la vez.

También somos la última generación que ha tenido que soportar el carnet de conducir enorme que hay que doblarlo 20 veces durante 10 largos años sabiendo que había otro mucho más cómodo.

sábado, 22 de febrero de 2014

¿Eres andaluz?

Por ser el mes de febrero no se me ocurre mejor manera de celebrar el Día de Andalucía que enseñar algo de nuestra cultura, que también la tenemos, aunque haya mucha gente que confunda nuestra forma de hablar con incultura, cuando lo que de verdad ocurre es que hablamos y somos diferentes.



Pero no me voy a centrar en las personas que creen que no sabemos hablar sino más bien en las personas que no siendo andaluzas aman Andalucía. Con la esperanza de que este blog llegue a ellos quiero decirles que todavía pueden ser andaluces, porque hay dos formas de ser andaluz; una es nacer en Andalucía y la otra vivir en Andalucía, de tal forma que cuando llegues a tu tierra de origen te digan -¿Tú no eres de aquí, verdad? Ese día eres andaluz.

Pero antes me gustaría hacer una aclaración. Sé que a los no andaluces os cuesta entendernos, así que si no nos entiendes pues pedid que os repitan y ya está, que eso no nos importa. Ya nos hemos dado cuenta de que no nos entendéis porque cuando un andaluz habla en la tele aparecen subtítulos, aunque nosotros lo entendemos perfectamente –menos a los chunguitos–. Pero si hay algo que repatea a un andaluz es que tú estés diciendo algo muy serio y la otra persona se ría y diga:
     –¡Qué gracioso!
Y tú te preguntas qué habré dicho que es tan divertido.

Pero esto de los subtítulos tiene lagunas porque qué pasa con las expresiones andaluzas, las puedes transcribir pero siguen sin entenderse fuera de Andalucía. Es más, si me apuras no todas serán entendidas en toda Andalucía. Por eso yo voy a centrarme en expresiones más bien malagueñas que realmente son las que domino.

Pongámonos en situación. Supongamos –lo que en andaluz sería “un poné”– que un joven malagueño, antes de la crisis, llega a casa de la obra y al entrar se dirige a su madre y le dice:
     –Voy a la ducha embalao que vengo “comiomierda” y guarnio de tanto currar.
En realidad este andaluz le está diciendo a su madre que se va a duchar lo más rápido posible porque viene muy sucio y cansado de trabajar.

Y es que la comunicación entre un malagueño o malagueña y su madre es muy rica, pues los andaluces somos niños como cualquiera, y cuando nuestra madre nos dice:

      –Niño, no vuelvas tarde.
El niño malagueño, en un principio no le hace mucho caso a su madre, a no ser que dicha frase continúe diciendo:
    –Que hay gazpachuelo.
Y he dicho gazpachuelo no gazpacho, no se confundan. Ahí sabes que tienes que obedecer y volver temprano pues el gazpachuelo no se puede recalentar. Para todos aquellos que os estáis preguntando qué es un gazpachuelo se trata de una especie de sopa hecha a base de mayonesa y pescado, de ahí que no se pueda recalentar porque se corta. Y como apunte digo que las personas mayores siempre han dicho que este plato era comida de duelo.



Mal que nos pese en mi casa, que siempre repetimos hasta que se acaba el gazpachuelo ya que de todas formas no se puede guardar para mañana. Yo sé que es un plato a extinguirse pues no se puede llevar al trabajo y tampoco es uno de esos platos que serán eternos, (que son aquellos de platito con platito). Sí, sabéis de lo que hablo, cuando llegas a casa tarde y encima de la mesa o de la encimera de la cocina hay un plato con algo dentro, pero tú no puedes verlo porque tiene otro encima bocabajo. Tú no sabes lo que es pero sabes que es una comida que se puede comer en ese mismo instante a temperatura ambiente sin recalentar. De hecho es bastante probable que esté más buena ahora que recién hecha y por eso te la han dejado, porque saben que tu vendrías “esmayao” que en castellano quiere decir muerto de hambre.

Pero si de comer en Málaga se trata, no podemos olvidarnos del pitufo y el sombra, que el desayuno es la comida más importante del día. El sombra es un café y el pitufo es un bocadillo que si lo pedimos en su versión pequeña es un pitufito.

Pero volviendo a la unión entre los malagueños y sus madres, en una casa malagueña es muy frecuente que surja esta conversación. “Un poné”: tú no estás muy bien de ánimo, así que tu madre que siempre está atenta te dice:

   –¿Te pasa algo?
   –No mamá.
   –A mí no me engañas, que tú tienes cara de gazpachuelo cortao.
Mamá en realidad quiere decir que algo te ocurre y que puede notarlo en tu cara.

Pero volvamos de nuevo al momento en que tu madre te dice:

   –Niño, no vuelvas tarde.

Todos los no andaluces os habéis trasladado a vuestra infancia al leer la palabra niño, habéis pensando en una persona de corta edad, pero en Andalucía esto no tiene porque ser así. Puede ser una madre dirigiéndose a su hijo, aunque su hijo tenga edad de ser abuelo. Incluso no tiene porque ser tu madre, puede ser tu pareja o cualquier persona, sin importar el parentesco, siempre y cuando exista la suficiente cercanía o incluso una persona completamente extraña, siempre que exista diferencia de edad.

Pero perdónenme que insista en la unión que existe entre las familias malagueñas, no en vano, Málaga es el único lugar del mundo en el que se comen chochitos en familia y no pasa nada. Es más, cuanto más familia haya, mayor razón para sacar los chochitos y agasajar a tus invitados. Porque nosotros llamamos chochitos a los altramuces.

Y vale sí, los niños malagueños nos hacemos piardas, como todos los niños, aunque el resto de los niños lo llamen hacer pellas. Pero por muy poca formación que tenga, un malagueño sabe elegir el momento en el que hay que usar el castellano y cuándo el andaluz. Porque un malagueño en las redes sociales menciona pero fuera de ellas mienta a las personas y las cosas.

Si quieres ser un buen andaluz y evitar muchas confusiones es muy importante que conozcas la triple negación. Podría explicarlo yo, pero este señor, que es un “máquina”, lo hace mucho mejor.



Por cierto, un máquina es una persona que es muy buena en una materia concreta, un maestro en algo, o simplemente aquella persona que te parece de gran valor.

Y ahora un poco de vocabulario que eso es elemental.
Empecemos por un verbo muy importante, el verbo alargar. Un malagueño no va a los sitios sino que se llega o se alarga. También puede alargar a las personas y las cosas.
Los niños malagueños se tiran por la chorraera y no por el tobogán, los niños gaditanos lo hacen por la resbaleta y los sevillanos por la rebalaera.
Los cuadros en Málaga se cuelgan con la ayuda de un guarrito y no con un taladro.
Ser un agonía es ser un egoísta o tacaño que lo quiere todo para él. También puede ser llamado tacaño.
Estar aliquindoi es estar atento mientras que estar empano es esta poco espabilado o poco atento, también se puede usar alobao.
Ser apañao es ser una persona atenta, agradable, simpática, que cumple bien con sus obligaciones. En este caso se puede usar también que es un tío perita o buena gente.

Y ahora una cosa muy importante, las unidades de medida:
La mijilla, el pelín, la pechá y la hartá.

Pero no os voy a cansar más con el vocabulario que de eso está petao Internet. Petao es muy lleno.
La empatía es muy importante en la vida y por eso os dejo este vídeo para que veáis cómo se siente un andaluz cuando sale de su tierra.


Para que no os penséis que me creo el ombligo del mundo, una malagueña hablando de los andaluces, aquí os dejo este vídeo en el que son los guiris los que hablan de nosotros.


Y para terminar quiero deciros que si esto fuera un curso de andaluz en el diploma que os darían al finalizar no pondría Andalucía acredita que usted es andaluz, sino Andalucía acredita que es usted andaluz por los cuatro costaos.

Que nadie se equivoque que con esto no quiero decir que lo nuestro es lo mejor y lo único que vale, que eso sí que es de catetos.

Feliz Día de Andalucía a los andaluces por los cuatro costaos y a los que son una mijita andaluces.












sábado, 28 de diciembre de 2013

Estudiar cerca de la treintena


Esta vez quiero hablaros de las curiosidades de una experiencia que estoy viviendo actualmente. Se trata de estudiar ya en edad adulta. Vosotros pensaréis que será igual pero con más años. Nada más lejos de la realidad, pues uno no se da cuenta de lo que cambia el mundo y sus generaciones hasta que decide volver a estudiar, aunque ya no esté en edad de ello.

Pero comencemos por el principio, el día que te matriculas. Te pones en cola para entregar los papeles y todo el mundo te parece demasiado joven, pero tú prefieres no asustarte y seguir adelante y cuando llega tu turno le dices a la señora que atiende al público:

        - Hola, vengo a matricularme en bachillerato.
La señora sin levantar la cabeza de los papeles me pregunta:
        - ¿De adultos o diurno?
A lo que respondo:
         - No sé, hoy es el último día así que en el que haya.
Entonces ella levanta la cabeza, me mira, y pregunta:
          - ¿Qué edad tienes?
           -28 años.
Entonces ella no puede reprimirse y dice:
          - uuuuh, al de adultos, al de adultos.
Tienes una sensación muy parecida a la del día en que vas por la calle y un grupo de chavales te da con una pelota, y no contentos con ello, te dicen:
         -Perdón señora
Tú tienes ganas de pegarle una colleja al niño y no por el pelotazo.

Sin apenas tiempo para reponerte llega el primer día de clase. El bachillerato de “adultos” no es como te habías imaginado y cuando el profesor está pasando lista ves la primera señal de que estás rodeada de otra generación, pues llamándome Cecilia y teniendo una hermana llamada Amanda siempre habíamos sido de las de los nombres “raritos” pero son tremendamente castizos hoy día cuando tienes compañeras que se llaman Brenda y Nora.

Ya nada es como antes, pues nuestra generación fue la primera en entregar un trabajo a ordenador que había que llevar impreso o como mucho grabado en disquete (para todos aquellos que sean demasiado jóvenes para saber cómo era un disquete, los más modernos que recuerdo son iguales que el icono de guardar del Word) mientras que ahora hay que subirlo a la página web antes de la fecha indicada.

Cuando nosotros éramos pequeños y no sabíamos cómo se hacía un ejercicio, se dejaba sin hacer y si tenías suerte lo copiabas antes de que llegara el profe. Hoy buscas al empollón de la clase, le mandas un whatsapp y que te mande una foto con el ejercicio hecho. Y es que las nuevas tecnologías juegan hoy un papel muy importante. Antes buscabas la información que necesitabas en la enciclopedia o como mucho en la Encarta. Hoy lo hacemos en Wikipedia que ya está casi anticuada, porque también tienes la posibilidad de usar los blogs, ya sea de tu profe o de otro, y una cosa que yo he usado muchísimo, que es lo que yo llamo la “youtubesabiduría” y es que con Youtube se puede aprender de todo, desde cómo hacer un disfraz de romana hasta medir versos. Y si un compañero te pide que le expliques algo solo tienes que mandarle un enlace y ya has cumplido.

Con este aprendí a medir versos por si me caía en selectividad:



Él me enseño muchas cosas de matemáticas, pero como es muy cachondo no os dejo un vídeo aburrido de mates sino la presentación de su canal, a mí personalmente me encanta:





Con él aprendí que una matriz traspuesta, no es una matriz entrada en edad, como tu abuela cuando le dices que se ha quedado dormida viendo la tele y te responde: ¡No! Solo me he quedado traspuesta…

Como os digo la cosa ha cambiado mucho, pues nunca pude imaginar que me enteraría de que las clases quedaban suspendidas a causa de la lluvia por un tuit del profe o que no hace falta que vayamos a clase a primera hora, porque él mismo te comunica a través de la misma red social que ha tenido un accidente con la bici y para que no dudes de su profesionalidad te pone la foto de su tobillo hinchado. Total, que he llegado a la conclusión de que Twitter es la versión moderna del tablón de anuncios en el que, como ocurría entonces, tienes que expresarlo todo en el menor número de palabras posibles.

Sí, sé lo que estáis pensando, en nuestra época nunca se cortaban las clases por mucho que lloviera. Seguro que todos recordáis cuando os despertaba la fuerte tormenta una hora antes de que tuvieras que levantarte para ir a clase. Tú aspirabas a que tu madre también estuviera despierta y decidiera que no ibas a clase porque llovía demasiado. Así que te levantabas corriendo, ibas a la ventana y muy metida en tu papel para parecer mucho más impresionada decías:
        - ¡No veeeeeeeee!
Si mamá no estaba muy convencida de dejarte sin clase solo te quedaba una oportunidad, que las botas de agua del invierno pasado te quedaran pequeñas.

Vives numerosos momentos en clase que te hacen sentir vieja, como aquel día en que el profesor te pregunta si has cumplido los 20 y tú a pesar de sentarte al final de la clase y de estar casi segura de que el profesor está preguntándotelo a ti, no puedes evitar volverte para ver si hay alguien sentado detrás tuya que haya llegado a última hora. Entonces tu compañera te da un codacito y te dice:
          - Niña es a ti.
Y tú dices.
          - Aaah sí.

O aquel otro día en que el profesor habla de la expo del 92 diciendo:
          -Vosotros no os acordáis pero....
Tú casi por inercia dices:
          -Yo estuve…
Entonces el profesor dice:
        - Bueno, pero irías en el carrito.
Y tú, que no vas a caer dos veces en el mismo error, decides no desmentirle, pero echas cuentas y tenias 8 años.

Una tarde, nada más entrar en clase, la profesora te pide que te acerques a su mesa porque quiere decirte algo. Tú, que ya has vivido esto hace años y eres perro viejo, vas hacía la profesora pero por el camino vas pensando una excusa para justificarte de lo que sea que te acusen y cuando llega el momento la profesora baja la voz y te pregunta:
      -¿Tú qué edad tienes?
Entonces eres tú la que bajas la voz y dices:
     -29, ¿por qué?
     -Me lo han dicho en la sala de profesores y no me lo creía…
En tu cara se dibuja una sonrisa y dices:
     -No te preocupes si aquí ya lo sabe todo el mundo.
Pero en realidad lo único sincero es la sonrisa y piensas quién habrá sido el chivato, debe ser que entre los profes ser chivato está bien visto.

Pero tu secreto no tarda mucho en descubrirse pues por la boca muere el pez y cuando los profesores hacen una broma sobre programas del pasado como “El gran juego de la oca” o “Furor” o en vísperas de la noche de Eurovisión recuerdan “Bailar pegados” solo les sigues los chistes tú.

Un día la profesora se envalentona y confiesa su edad y descubres que te llevas bastante menos con ella que con la persona que tienes al lado. Ahí es cuando te das cuenta de que ahora eres mucho más ingeniosa para poner motes pero ya no te hace gracia hacerlo. No se lo dices a tus compañeros, pero juzgas a tus profesores por su nivel de profesionalidad, y no por sus muletillas, gestos, manías, etc. Pero sin duda, lo que más vieja te hace sentir es ser capaz de recordar el último tema de Historia, y te preguntas -¿por qué lo llaman historia?-.

Pero vamos a lo que realmente os interesa, ¿qué pasa con las piardas? (por si este blog llega más allá de las fronteras malagueñas, una piarda es lo que el resto del mundo llama “pellas”) Pues la verdad es que se reducen mucho, o al menos eso creo porque yo en mi primera etapa no hice, lo que sé me lo han contado- te lo juro papá-. Bueno ya en serio, se reducen mucho y solo se hacen las necesarias y cuando lo haces no te importa confesar la verdad y, por cierto, dejas de hacer esa cosa que ahora me parece tan ridícula de esconderte para que el profesor no te vea si has faltado a su clase porque me daba más vergüenza que me viera intentando esconderme, la verdad.

Si un día te saltas la última hora de clase porque hay fútbol y reunión familiar y la profesora dedica la hora completa para echar una bronca general después de los resultados del último examen, no es sorprendente que los compañeros te digan que hiciste bien en irte a casa, pero sí es de extrañar que la profesora te pille en el pasillo te diga:

      - Menos mal que no viniste porque como ya te habrán contado me tocó hacer de poli malo, no me gusta, pero es que si no se ponen las pilas.

El día que te haces una piarda no tienes que mentir también a tu padre, sino que él se divierte a tu costa, pues es el día que decides faltar a clase para ir a la despedida de Natalia y Ricardo. Entras en tu cuarto después de salir de la ducha y te ha dejado encima de la cama un justificante firmado por él y te puntualiza que es para que no tengas problemas en el “cole”.

Las que dicen ser tus mejores amigas, el día que saben que vas a volver a estudiar te regalan un boli con luz y con un sello de algún personaje infantil que no conozco y lo que es más sorprendente, que hace pompas de jabón, asegurándote que si las apruebas todas te comprarán una moto.


Y en los días que tienes que decidir qué carrera escoger, tu hermano no para de preguntarte si sabes ya lo que quieres ser de más mayor.

Pero sin duda lo peor de todo es que por primera vez en tu vida tus notas no dan vergüenza ajena y tus padres no solo no las tienen que firmar, sino que se les olvida preguntar. ¿Cuántas veces soñé yo con que eso me pasara?

Que a nadie se le olvide que, aunque completamente real, esto es solo humor y como os podéis imaginar en la clase había de todo, así que nadie se me moleste que a pesar o a consecuencia de esto o por simple casualidad, estudiar cerca de la treintena ha sido una experiencia maravillosa que nunca podré olvidar. Por eso esta última entrada del año quiero dedicarla a todos mis compañeros y profesores, virtuales o no, pues no conozco otra forma de agradecer los momentos que pasaron conmigo.