viernes, 7 de agosto de 2015

La autoescuela



Muchos de vosotros sabéis que tengo el carnet de conducir, aunque nunca me hayáis visto conducir. Porque no he vuelto a conducir desde que me saqué el carnet. Así que desde aquí os digo a todos aquellos que aseguran haberme visto conducir un coche igualito al que conduce mi hermana, que no soy yo. Pero tranquilos que no es porque me lo haya sacado en una tómbola, como creen los padres de todo conductor, a juzgar por las indicaciones que hacen a sus hijos cuando están al volante: que si cambia de marcha, reduce, cámbiate ya de carril... Sabéis de lo que hablo, ¿verdad?

Me lo saqué en una autoescuela, como todos. Bueno, para ser sincera, no creo que fuera como todos, porque si a todos os pasó lo mismo no habría tanta gente con coche y esos grandes problemas de aparcamiento.




Aquel verano estaba más libre y decidí invertir mi tiempo y, porque no decirlo, mi dinero, en la autoescuela. El teórico pasó sin pena ni gloria, no tuve muchos problemas. Pronto acertaba todas las preguntas y aprobé a la primera. Era en una de esas autoescuelas  que se hacen las modernas, o por lo menos se lo hacían... que de esto ya hace 5 años, porque los test se hacían por ordenador, y resulta que los ordenadores son cualquier cosa menos modernos, porque en el tiempo que cargaba una pregunta te podías repasar dos temas.

Pero tuve que enfrentarme a otras de las muchas barreras a las que nos enfrentamos los minusválidos. Así que no solo tuve que buscar una autoescuela con coche adaptado o como podría llamarse cariñosamente, tuneado, sino que tuve que hacer dos exámenes médicos. Uno en principio le ve hasta su lógica, dado que la calidad  del examen médico que os hacen a los conductores ordinarios es patético. Y no os ofendáis si os llamo ordinarios, pues yo no me ofendo cuando decís que valgo menos y ni vosotros sois ordinarios ni yo valgo menos. Pero todo pierde su lógica, te enfrentas a un examen médico de poca calidad y luego a uno sin ninguna, dado que el segundo en lugar de ser más serio me sentaron en una silla de escritorio y me hicieron preguntas que podía haber respondido desde casa. Eso sí, no podía olvidar pasar por caja y tuve que esperar un mes y medio para examinarme.
Entre clases teóricas, sendos exámenes médicos, las clases prácticas obligatorias y más horas de autoescuelas que el profesor, casi no me quedó verano. Ya en la práctica la cosa fue muy distinta. La mayoría de los días me tocaba la clase de primera hora de la mañana, por lo que llegaba al coche antes que el profesor y el hombre que andaba en la explanada pidiendo el euro por cuidar el coche me pedía el dinero a mí, hasta que por fin comprendió que yo no trabajaba en la autoescuela y que no iba a pagarle un euro cada vez que fuera a clase, así que me hacía compañía hasta que llegaba el profesor y a él sí le sacaba el dinero.

Así, el primer día de clase le dije quién era mi profesor -por nombre, porque yo no lo conocía-. Pero el “gorrilla”, que es así como se llama a los aparcacoches en Andalucía, se conocía a todos los profesores y prácticamente nos presentó al llegar. Mi primera impresión no fue mala; era un hombre joven, con melenas y parecía agradable…. Así que pensé “vale Ceci, tienes que madrugar para venir a las clases, pero a lo mejor no está tan mal la historia”. El problema es que todo empieza a perder su encanto a pasos agigantados cuando a esas horas de la mañana me pone a Jiménez Losantos, que es la antítesis de mi ideología política. Después de varias mañanas oyendo aquello, una mañana me pone Fito y los Fitipaldis y recuerdo que me dijo “Con música conduces más relajada”. Y yo pensando “No, lo que me pone nerviosa es la Cope con solo un café en el cuerpo”.

Una mañana, después de mi charla matutina con el gorrilla que se sabe mi nombre pero prefiere llamarme amiga, porque le parece más cercano, y en la que siempre me pregunta “¿Amiga hoy hay examen?” y yo le digo que aún no, llega el profe y me dice que me va llevar a un sitio especial. Sé que no tiene intenciones sexuales porque en la radio sigue Jiménez Losantos. El sitio especial eran los montes de Málaga, para practicar las curvas, y porque creo que no sabe qué es lo que le divierte más; si la cara de los alumnos cuando ve a un ciclista en aquellas curvas o la de los ciclistas cuando ven el coche de la autoescuela. De pronto se escucha un ruido, el coche se queda clavado y no quiere andar. Nos cambiamos de asiento y no consigue arrancarlo. Se sale del coche, levanta el capó, vuelve a entrar y me dice: “A ver cómo le explico al de la grúa dónde estamos”. Y continúa diciendo “Esto tiene que ir al taller, así que te llamaré cuando podamos retomar las clases”. Debió cambiarme la cara porque en ese mismo instante quitó la emisora que tanto le gustaba y puso “Soldadito marinero”. Debe ser que Fito amansa a algunos después de la Cope, como la música amansa a las fieras.

Después de un largo tiempo esperando la vuelta del coche del taller, el verano ya se había acabado y después de varios intentos suspendiendo, entre mis buenos amigos corre el rumor de que no me aprobarían hasta que pagase por completo la avería del coche. Aquella mañana el gorrilla me dice “Hoy es el dia amiga”. Era diciembre y, en plena Costa del Sol, el sol había decidido no salir y llovía como yo jamás he visto llover en Malaga. Me tengo que examinar y llevo el coche cargado de compañeras. Antes de comenzar mi examen el profe le aclara al examinador que yo suelo equivocarme entre la izquierda y la derecha, yo más bien diría que tengo dos izquierdas, pero está de mi parte porque me quita la radio y pone Fito. Os preguntaréis si es lo único que escucha el profe. La respuesta es no. También escuchábamos a la Jurado. Así que hoy me sé memoria alguna de sus canciones. Pero volvamos al examen, llovía intensamente, íbamos por una rotonda, era la segunda vuelta porque me equivoqué de dirección (pero tranquilos, que por eso no suspenden), una mujer invadió completamente mi carril para cruzar la rotonda y todos los pasajeros del coche chillaron al unísono. Y yo que vi la cara del profesor de “nos la pegamos”, le grité a él “¡Tranquilo, es mío!” para que no tocase el freno. Salí de la rotonda tan tranquila, como si llevara toda la semana sin escuchar la Cope y hubiera estado yendo a clases de respiración. En ese instante le sonó el teléfono al examinador para comunicarle que quedaban suspendidos los exámenes debido a la lluvia. Yo que continuaba al volante le dije al examinador “Ahora es tarde, señora”, el carnet ya es mío. Y el examinador me pidió que le cediera el asiento a mi profesor. Ya tenía el carnet, estaba aprobada.

Esta entrada va dedicada a Fito, que me encanta desde entonces.

lunes, 8 de junio de 2015

Redes sociales

Ya os dije que la tecnología la inventó el diablo; gracias a la tecnología podemos disfrutar o sufrir las redes sociales. Desde la llegada de las redes sociales muchas cosas ya no son como antes. Lo primero que ha cambiado, como no puede ser de otra forma, son los amigos. Antes una tenía amigos y conocidos. En Facebook la cosa es mucho más complicada, porque tenemos los amigos, los conocidos, los amigos solo en la red (que pueden pertenecer al grupo de conocidos fuera de la  red) y aquellas otras personas a las que no conoces, no son tus amigos en Facebook, pero con la que quizá tienes varios amigos en común o sale en todas las fotos con algún amigo tuyo, lo que hace que puedas reconocerlo si te lo encuentras en la calle, aunque no lo conozcas.


Pero la categoría que más me gusta es la de conocidos fuera de la red y que se quedan siempre pendientes de que tú aceptes la solicitud de amistad, pero te permite cotillear sus perfiles de vez en cuando, que hasta la llegada de la redes sociales no lo sabíamos, pero va muy bien para matar el tiempo. Este grupo de personas creen que apenas usas Facebook. ¿No lo habéis entendido? ¿Necesitáis un esquema? No me extraña. Pero vuelve a leerlo y no me culpes a mí, sino a esos usuarios de Facebook que agregan a todo el mundo a sus redes sociales sin criba ninguna, que son también los culpables de que esas chorradas que tanto te cansan se conviertan en virales. Y no estoy muy segura, pero creo que son los mismos que te enviaban las cadenas de correos electrónicos.


Imaginaos por un segundo que la vida real fuese como Facebook , cuando conoces a alguien. Antes de darle dos besos tienes que enviarle una solicitud de amistad y esperar un poco para ver si la acepta, él antes de aceptarte podría hacerte alguna pregunta como: ¿Cuál es tu ciudad natal?¿Dónde y qué has estudiado? ¿Cuál es tu edad? ¿A qué te dedicas? Echar un vistazo a tus amigos y ver qué aspecto tienes en la playa o cuando sales de fiesta. Pero es posible que nunca te acepte. Y eso en Facebook, pero es aún peor en otras redes sociales. Una persona que no te conoce demasiado comienza a seguirte y a ti lejos de asustarte te gusta la idea y le sigues a él.


Pero tengo que detenerme en los juegos de Facebook, esto sí que es obra del diablo, con la única intención de que odiemos a nuestros seres queridos en algún segundo del día. Cuando estás centrado en algo, te suena el móvil, ves una notificación de face y piensas: ¿Habrán subido las fotos de la comida entre amigos del domingo? Ya que me cansé de posar tanto… Pero vas, lo miras y... ¡Es una invitación al Candy! Que no te sube el azúcar, pero se te hace más pesado que una piruleta gigante.


Las fotos también dividen a los usuarios en varios grupos. Tenemos a los que se aman mucho desde la llegada de Facebook, y suben diariamente fotos de sí mismos. Para esta clase de personas hay dos posibles soluciones, tener un palo de selfie o limpiar muy bien el espejo del baño, esto es lo que yo llamo la chica o el chico photocall. Luego están los que aman su vida y quieren demostrar  que es mucho más divertida que la de los demás. Ponen en Facebook todo lo que hacen, donde están, a dónde irán. A ese grupo de personas los llamo los comerciales porque son unos vende humos. Por mucho que me lo vendan como un planazo, la peli con palomitas sigue siendo exactamente igual de divertido que cuando alquilabas la peli en el videoclub, en lo único que ha mejorado es que no hay que quitarse el pijama para bajar a por ella y que, por supuesto, antes te la subías y ahora te la bajas. También está el grupo de los huérfanos. Llamo así a todos aquellos que suben constantemente fotos de comida, porque me pregunto: ¿No tienen madre que les dijera eso de “no llenes el ojo antes que el buche”? No comen nada que no dé bien en cámara. Aunque a esto ayuda mucho Instagram. Aunque esta red social es cruel porque te obliga a elegir entre poner filtro o recortar a tus amigos de la foto para que todas queden cuadradas. Pero no es la única red cruel, también existe Twitter que tiene un número determinado de caracteres para que no puedas escribir todo lo que te dé la gana. Twitter es una mezcla de los SMS de antaño en los que nos empeñábamos en escribir la Biblia en un solo mensaje y un tablón de anuncios en el que tienes que encontrar tu huequecito para poner lo que te interesa.


 Juergen Appelo en Flickr

Pero volvamos a Facebook, porque allí podemos encontrar a los que yo llamo escritores frustrados, y no lo digo porque sean buenos escritores necesariamente, pero les encanta escribir estados larguísimos en los que expresan sus sentimientos, en la mayoría de los casos sin la situación que les trajo a este sentimiento. Y todos le ponen mensajes de ánimo o felicitación sin saber muy bien por qué. Sí, ya sé lo que estáis pensando, que en este grupo debería incluirme yo, que para eso escribo este blog. Pero a ver si todos los demás sois capaces de encuadrarlos en los grupos mencionados.


Pero no quiero que se me olvide el grupo que más admiro de Facebook, son los que yo llamo espías o infiltrados, pero podría llamarse también el amigo fantasma o invisible. No os confundáis, no tiene nada que ver con que os haga regalos porque le salió tu nombre en un papelito. Son aquellos amigos que parece que no están, no suben fotos, no comparten casi nada, no comentan nada... Es posible que olvides que los tienes, hasta que un día inesperado le dan un simple “me gusta” a algo que tú compartiste. Siempre creemos que estos amigos casi no usan Facebook. Pero me pregunto si no es así. Puede que utilicen Facebook con la misma frecuencia que tú, lo único que ocurre es que ellos no sucubieron a la tentación y se ríen del diablo. De ahí mi admiración por ellos.


Como no puede ser de otra forma, esta entrada se la dedico a ellos. Y aprovecho para pedir que si están ahí y están leyendo esto, compartan, comenten, y si solo quieren pecar un poquito le den a “me gusta”. Pero que ya sabéis que no es cosa mía, sino del diablo.


Facebook es cosa del diablo, por eso le puso cosas muy buenas para que cayéramos en la tentación: el día de nuestro cumple la gente nos quiere y lo grita a los cuatro vientos y te permite mantener cierto contacto con esa gente que apreciamos sinceramente pero que la vida se empeña en separar de nosotros. Esta entrada va también dirigida a ellos.

jueves, 5 de marzo de 2015

Cuando seas padre comerás huevos

Sí, ha llegado el momento de hablar de esas cosas que crees de pequeño, pero que cuando llegas a la edad adulta, descubres que no son exactamente así.


Empecemos por una cosa tan simple como los sabores, cuando eres pequeño crees que el tabaco tiene buen sabor, sino por qué fumar, y la cerveza y el café, que si te han dejado probar, está muy malo. Luego descubres que el tabaco no tiene buen sabor pero te acostumbras, el café te hace arrancar y lo mejor de la cerveza es la compañía, y no me refiero a la tapa. Y te preguntas a quién le gustará La Casera y el 7 Up solo, estando la Coca- Cola mucho más buena. Más tarde descubres que el tinto peleón está muy malo sin Casera y el 7 Up mezcla muy bien con otras bebidas que seguramente solas no serías capaz de beber.


El café te ayuda a superar esa otra verdad, que descubres ya de adulto. Te ayuda a arrancar cada mañana cuando ya sabes que ir al colegio no es mucho más aburrido que ir a trabajar y también has dejado de creer que querrás a tu jefe como quieres a tu profe o a tu seño. ¿Os acordáis el poder de convicción que tenía esta frase que nos decía la seño "si no te portas bien ya no seré tu amiga"? Sí, es que yo soy de la generación en la que se les daba a los profes el respeto que merecen.


Hablando de amigos, cuando eres pequeño crees que tus amigos del cole lo serán para toda la vida y que ni un trozo de plastilina podrá separarnos. Más tarde descubres que puedes considerarte afortunado si a los 30 tienes su número de teléfono en tu agenda, más aún si eres de las primeras personas en comprarle plastilina a sus hijos. Aunque solo sea a uno de ellos.


Cuando eres pequeño crees que cuando tus padres te mandan a la cama y continúan viendo la tele, ellos se quedan viendo una cosa muy divertida que tú quieres ver, cuando lo que ocurre de verdad es que ellos tampoco lo ven porque se quedan dormidos delante de la tele nada más te machas a dormir.


Pero hablemos de la frase estrella, seguro que la recordáis, "cuando seas padre comerás huevos" esa frase que te hacía creer que cuando fueras mayor harías lo que te diera la gana. Cuando en realidad lo que esconden son aquellas cosas que son como son, aunque a un adulto la mayoría de las veces también le cueste explicarse el porqué. Y que lo que tienen es un papelón por delante si se para a explicar.




Y es que cuando eres un niño, crees que con 25 serás muy mayor y te comerás el mundo, creías que siempre te pelearías con tus hermanos. Y que cuando ganases tanto dinero como tu padre te lo gastarías todo en chuches. Y lo que ocurre es que dejas de comprar chuches para comprar plastilina para que jueguen otros y dices que comes huevos cuando comes una confusa tortilla.

Créditos de la foto: Gillermo Darío Roca


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Los Adultos en Navidad

Llegó el mes de diciembre y no se me ocurre mejor mes para hablaros de la  época del año que transforma a los adultos y que solemos llamar fiestas navideñas.




Y es que llevo tiempo analizando este periodo del año, pues mi hermana me pidió que escribiera sobre ello, hace ya bastante, así que después de haber estudiado bien el tema, he llegado a la conclusión de que los adultos se transforman en navidad.


Veréis os pongo en situación: Cuando éramos pequeños nuestra madre no paraba de repetirnos eso de “si algún día un extraño en la calle te ofrece un caramelo o cualquier otra cosa tú no lo cojas, por mucho que éste diga que es amigo de tus padres” pero sin embargo pretende que en estas fechas cojas los regalos de unos hombres que dicen ser reyes magos y un señor muy gordo con barba que quiere que te sientes en su rodillas. ¿Soy yo lo la única que no le ve mucho sentido?


Para colmo dicen que los reyes magos es algo típico de España ¿Existe ahora mismo un lugar menos apropiado para fiarse de los reyes? y seamos sinceros, aunque vuelva sobre lo mismo, si en otra época del año te presentas en casa con regalos de unos señores que te habían dicho ser magos, tu madre hubiera puesto el grito en el cielo.


Tus padres se pasan la vida diciendo que no abuses pidiendo comida que no te vas a comer, sobre todo si compartimos la mesa con los demás miembros de la familia, y que con la comida no se juega, pero después de una cena descomunal  se comen 12 uvas en un minuto y lo que es aún peor, seguidamente después, se besan todos con la boca llena y pringada. Haz tú eso si eres capaz en cualquier otro momento del año. ¡La que te cae es chica!


Pero es que ahí no termina todo, hay dos noches en el año en que tus padres te dicen que hay que acostarse temprano porque o bien el señor gordo o los reyes magos van a entrar en casa, sin que nosotros le abramos la puerta, y tu padre en vez de esperarlo despierto con cara de pocos amigos se quiere acostar temprano. Pero es que además también se pasará por casa de la abuela. Y encima al día siguiente le oyes decir entre ellos -Mi hija ha estado nerviosita toda la noche esperando a los reyes- no ha pegado ojo. ¿Perdona?¿Qué fue de no le abras la puerta a nadie? Volverá después de la noche de reyes.


Todos sabemos que una noche normal tu padre se hubiera levantado sobresaltado para ver quién ha entrado en casa, y tú, presa del pánico, te hubieras escondido debajo de las sábanas.


Total que te levantas super temprano, ha sido una noche muy larga…. y te encuentras unos regalos debajo de un árbol con luces. Sí, has oído bien, un árbol dentro de casa; si es raro imagínatelo con luces... Así que después de la entrega de regalos tu padre te dice -Corre vamos a casa de la abuela, a ver si allí también han llegado los reyes- Tú le dices que sí, él cree que vas por los regalos, cuando lo que te ocurre es que temes que la abuela haya pasado parte de la noche amordazada por culpa de esos que dicen ser magos, que ella se fía de cualquiera.




Pero lo peor de todo es que se pasan todo el año diciendo que las cosas no se piden y que está muy feo ser tan materialista, que hay niños que no tienen nada. Y también te lo dicen en estas fechas pero sin embargo ellos se vuelven extremadamente consumistas.

Pero niños no os preocupéis, que este periodo acaba y todo volverá a la normalidad, volverá el “no juegues con la comida”, el “no le abras la puerta a nadie”, etc.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Mamá, de mayor quiero ser condenado



Sí, porque los niños de hoy, en el futuro no querrán ser médicos, abogados o maestros. Y es que con tanto corrupto, colaboradores de Sálvame o concursantes de GH, que no sé por qué edición va ya . Los deseos de nuestros niños han cambiado mucho. Menos mal que algún miembro de la casa Real se encarga de que sigan soñando con la llegada de su príncipe.

He oído que van a abrir una sucursal del Bulli en las prisiones de postín y van a organizar excursiones del inserso para ir a ver cantar a la Pantoja. Mientras ella creará una nueva forma de hacer una gira, mucho más barata, será una fusión entre la gira y las salidas que hacen los aficionados de los equipos de fútbol para ver jugar a su equipo. Con la entrada se incluye el transporte hasta la prisión, porque ella siempre juega en casa... No se preocupen que cuando llegue el tercer grado, las entradas bajarán, pero cambiará de horario, nada de  terminar los conciertos a las tantas que a las 21:00 hay que estar en prisión.

Antes quienes tenían problemas con los agentes de movilidad eran los chavales que no se ponían el caso, ahora es una sexagenaria ex presidenta de la comunidad de Madrid.

Ya puedo imaginarme la conversación nocturna de cualquier par de padres:

Mamá: - Estoy preocupada por el pequeño, dice que quiere ser médico, para ayudar a la gente o inspector de hacienda, para pillar a tanto ladrón.
Papá: - Tranquila mujer, eso son cosas de críos.
Mamá: - Seguro que es cosa del niño de la del segundo, me han dicho que su padre es autónomo y emite siempre factura.
Papá: - Bueno, bueno... No exageres que las vecinas inventan mucho.
Mamá: - Los profesores me han advertido de que les habla de usted y que parece ir en serio.
Papá: - Bueno tú no le des mucha importancia, ¿no ves que si no es peor? Mira el mayor, empezó así y míralo ahora.
Mamá: - Es verdad, ¿sabes lo que me ha dicho hoy? «Mamá si consigo ser el corrupto que me gustaría os regalaré un aeropuerto» y que no me sorprenda si aparece un jaguar en el garaje. Yo le dicho que no todo el mundo tiene que dedicarse a lo mismo y que tiene que haber de todo -por aquello de quitarle presión-. Y me ha dicho que de aquí a un par de años si no lo ha conseguido se mete en Gran Hermano. Luego me ha pedido dinero para comprar el libro de Belén Esteban y no he podido negarme.
Papá: - Cariño yo no puedo imaginarme a nuestro pequeño Nicolás en el Gran Hermano. Por cierto ahora que lo recuerdo a mi me ha dicho que ha puesto unas tarjetas sin comisiones a nuestro nombre, pero que dicen que no son naranjas sino black, pero no lo he entendido muy bien.
Mamá - De verdad que estoy muy preocupada, porque con lo que cuesta criarlos e incluso pagar unos estudios... para que te salga honrado...

Esta entrada no puedo dedicarla a nadie en concreto sino a todos para pediros perdón por tratar con humor algo que no tiene nada de gracia.



sábado, 25 de octubre de 2014

Doble alegría y doble gasto

Es la segunda vez que abordo este tema. pero lo cierto es que da para mucho, Además en mi defensa tengo que decir que si un tema tiene que ser doble, por definición debería ser este, y casi nadie pone de su parte para que escriba, dándome ideas sobre temas nuevos. Estoy empezando a pensar que no quereis que lo haga...


Si no sabéis de lo que hablo leed “Cosas que le pasan a los hermanos gemelos”. Viendo que mi hermana no se anima a escribir su contrapartida con sus aventuritas de gemelas lo hago yo, pues hay historias para aburrir.


Una cosas tan simple como ir a la pelu puede cambiar mucho si tienes una hermana gemela. LLamas para pedir una cita con el peluquero:
-Peluquería José, ¿dígame?
-Hola, era para pedirte cita para que me pelaras.
-Pero si tú acabas de llamarme y te he dado cita.
-¿Seguro?¿Tú sabes con cuál de las 2 estás hablando?


A vosotros esto os parecerá que no tiene importancia pero antes de decirle a tu peluquero “ponme el flequillo como la última vez”, tienes que asegurarte que sabe con quien habla porque una vez que meta la tijera o eche el tinte, ya no tiene marcha atrás... Y cuando llegues a casa con el peinado de tu hermana, ella querrá matarte.


Así que el día y hora fijados vas a la peluquería y al entrar escuchas la siguiente conversación entre el peluquero y su ayudante:
-Que la que viene es Amanda.
- Que no, que es Cecilia, si lo tengo apuntado en la agenda.
Así que tú los interrumpes y dices:
- Hola.
Ellos se vuelven y sin decirte ni hola te preguntan al unísono:
-¿Tú quién eres?
Puede ocurrir un episodio parecido con la ropa. Os pongo en situación, recuerdas toda tu infancia con la misma ropa que tu hermana, a lo más que aspirabas en aquel entonces era que mamá comprará la prenda que fuese en dos colores, lo que la mayoría de los casos, supone una bronca para quién se pone el verde  y quién el azul.... Aunque esto puede ocurrir con muchos otros objetos. Recuerdo un día que mi madre nos compró un maletín que venía con un termo y una tacita,  uno era verde y otro azul así que tuvimos un “debate” sublime sobre quién se quedaba con cual… Hasta que mi madre me vio flaquear, y vio que yo empezaba a cansarme -mi hermana para esto era mucho más persistente- y me convenció para que la dejará elegir a ella, y así lo hicimos. Nos ponemos a jugar las 2 con los 2 termos, no sé para qué tanta elección. De pronto mi hermana interrumpe el juego y arranca a llorar. Todo el mundo se preocupa y le preguntan qué le pasa, a lo que ella responde:
-El de ella es más bonito.
Mi madre evitó que yo la matara a termazos...


Pero volvamos a la ropa. Los hermanos gemelos estamos condenados a compartir y a llevar la misma ropa gran parte de nuestra infancia, hasta que crees haber encontrado la solución. Que es la siguiente fase, en la que la ropa la compra mamá, pero en vez de comprar 2 camisetas iguales, compras 2 distintas. Tú piensas que tienes el doble de ropa, pero no es completamente como habías imaginado, porque hay peleas sobre qué te pones tú y qué se pone ella o ibas a ponerte algo pero no está limpio porque se lo ha puesto tu hermana.


Entonces pasamos a la siguiente fase, en la que mamá nos adjudica un presupuesto negociable a cada una antes de salir de compras. Así que conforme el presupuesto se va recortando nos vamos aliando de nuevo  para no tener que decidir entre una prenda y otra cuando podemos llevarnos las 2. Esta técnica la usábamos también con los catálogos de juguetes para los reyes. Sí teníamos que escoger uno por qué decidir entre 2 que nos gustaban mucho, pedimos uno cada una y listo, íbamos a jugar juntas….


Hasta que al fin llegamos a la última fase a la espera de que puedan conocerse otras...que consiste en que cada una se costea sus prendas pero se prestan siempre y cuando su propietaria no se la vaya a poner ese día. Esta es mi favorita, quizás sea porque yo uso mucho su ropa y ella la mía, solo a veces. Pero hay que tener cuidado igual que en la pelu, porque si vais por separado a las rebajas y vuelves a casa con una prenda idéntica a la que compró tu hermana el día antes, es una tragedia ya que llevas toda la vida quejándote de ir igual que tu hermana.



Pero qué pasa con los padres de los gemelos, alguien tiene que mencionarlos, porque no solo es “doble alegría y doble gasto” porque mi padre siempre tenía que trabajar el doble para sacar la misma nota. Seamos sinceros, ya somos mayorcitos, hay ciertos trabajos de clase en los que nuestros padres nos “ayudaban”. Eran esos tipos de trabajos en los que tú te pasabas todo el trimestre en clase recortando con la segueta un chapón para construir un molino de madera que fuera capaz de moverse, o las bombillas que se encienden y que tu padre hacía la noche antes de entregarlo -porque eso no es para niños-. Así que a papá y a mamá no lo les quedaba más remedio que trabajar en equipo. Cuando mi hermano se hizo un poco más mayor solía ayudar a mi padre con los trabajos manuales para que él le ayudará con declinaciones de latín. Lo que provocaba que mi hermana y yo nos ”picáramos” para que nos ayudara papá a no ser que se tratase de acabar el libro de dibujo o de plásticas como la llamábamos entonces, que preferíamos que nos ayudara nuestro hermano y no papá. Mi madre siempre le decía:
-Niño no lo hagas tan bien que se va a notar que no lo ha hecho la niña.
Lo que frustraba al artista y decía:
-¡Pero si lo estoy haciendo fatal para que no se note!
Mientras yo miro el dibujo y pienso yo no hago eso así ni aunque me tirase todo el curso solo con ese dibujo. Si no me crees en “Que no te cuenten cuentos” podrás comprobarlo.


Recuerdo una vez que tuvimos que construir un instrumento para música -repito, esos trabajos no eran para niños- e hicimos unas (y digo unas porque fueron dos) especies de panderetas y cuando la profe las vio dijo:
-Decidle a vuestro padre que tiene 2 sobresalientes.
Aún las saca por navidad.


Te haces mayor y comprendes que la formación y los idiomas son muy importantes, así que tu hermana y tú os apuntáis a una academia de Inglés con profes nativos. Pero como mi hermana tiene más nivel que yo vamos en grupos y profes distintos. Así que cuando iba a clase temía encontrarme con el profe de mi hermana en el ascensor porque no se enteraba de que éramos 2 y empezaba a hablar y yo no lo entendía, y yo trataba de hablar lo que podía en inglés… sudaba menos subiendo por las escaleras.



Si algo tiene de bueno tener una hermana gemela es que te permite conocer a mucha gente. Cuando somos pequeños tenemos el mismo entorno, la misma clase, los mismos vecinos, pero más adelante cada una estudia, trabaja y se relaciona con gente diferente. Lo que te permite conocer gente nueva después de una criba previa de tu hermana. A mí me encanta adueñarme de los buenos amigos de mi hermana, soy una auténtica experta. Pero para ello tienes que pasar por el momento de las presentaciones. Que irá de la siguiente manera:


Mi hermana ha quedado para salir con unos amigos del trabajo y al llegar hacemos las presentaciones de los que ya están en el sitio de encuentro,  pero aún faltan por llegar, así que nos sentamos a esperar….  La primera que aparece se ríe al acercarse a nosotros y me besa la primera y dice:
-Hola, ¿tú eres Ceci? Yo soy Fulanita. De lejos creí que eras ella y ya cuando os he visto a las 2 .
La siguiente en llegar comienza a besar por una esquina para acabar por la otra y cuando llega mi turno la beso y digo:
-Soy Cecilia.
Lo que hace que la muchacha pegue un saltito de sorpresa y retroceda para ver mi cara.
-Ay que no me había ni fijado y me creí que eras Amanda. Soy Menganita.


Acabadas las presentaciones y pasado un tiempo que no suele ser muy largo porque yo no puedo estar sin hablar mucho tiempo, intervengo por primera vez y da igual que diga la cosa más seria y triste del mundo que provocará la risa de todos y dirán:
-!Hablan igual!
-¡A que sí!, y os movéis igual..jajaja
Recuerdo que un día llevé a unas compis de la universidad a casa para hacer un trabajo y mi hermana no estaba en casa, por lo que no se las presenté y nos pusimos con el trabajo en la mesa del comedor. Al poco rato mi hermana llegó a casa pero se quedó en la cocina hablando con mi madre. Así que estábamos hablando las cuatro sobre el trabajo y una de ellas dijo:
-Callaos un momento.
Todas nos callamos, y pudieron oírse las voces de mi madre y mi hermana, a lo que una  compañera preguntó:
-¿No es como si Ceci estuviese aquí y allí a la vez?
A lo que las demás respondieron a la vez:
-Siií, jajaja


Esta entrada se la dedico a mis padres, porque a mi hermana ya le dediqué la anterior sobre gemelos y además tengo que darle las gracias a mi padre por ser padre doble y no compartido, ya que las hermanas ya compartimos el resto.

Y a mi madre le tengo que decir dos cosas: la primera que gracias por tener esa paciencia infinita y la segunda es que quiero preguntarte: ¿Dónde está ese termo?

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ELA....




Esta vez hay que ponerse serios. Me han nominado para el famoso reto del cubo de agua contra la ELA con la idea de que os animará también a hacer vuestra pequeña. Al fin y al cabo, este tipo de cosas no se eligen y nos puede tocar a todos. http://www.fundela.es